martes, 24 de marzo de 2015

Democracia, socialismo, marxismo (a propósito de Pablo Iglesias y Chantal Mouffe)


Mientras a nivel nacional nos preparamos desde el PTS para movilizarnos masivamente en un nuevo aniversario del 24 de Marzo, junto al Frente de Izquierda y de los Trabajadores, van algunas reflexiones teóricas, motivadas en algunos hechos de la política internacional.

Leyendo esta nota muy buena de Antonio Liz sobre las elecciones en Andalucía, un tema que queda en el tintero es hasta donde PODEMOS (y Syriza) son consecuentes con su propio discurso de "radicalizar la democracia" (o frases equivalentes) y a su vez la cuestión de las relaciones entre "socialismo" y "democracia".


En este sentido, la entrevista realizada por Pablo Iglesias a Chantal Mouffe hace más de un mes, permite debatir varias cuestiones. Las más obvias como las diferencias entre la teoría de Gramsci y la de Laclau y Mouffe, la hemos abordado en distintos posts, por ejemplo, acá

En esta ocasión creo que lo principal a considerar es el "marco estratégico" que recrea Mouffe en la charla con Iglesias: después de la derrota de los '70, la alternativa era "radicalizar la democracia" en base a una construcción "hegemónica" sin sujeto privilegiado. En cuanto a la cuestión teórica y estratégica general, algo comentamos acá sobre las críticas que realizara Ellen Meiksins Wood.


Si bien Mouffe dice que Laclau había tomado el interés por Gramsci de algunos argentinos (aparentemente anónimos), en las entrevistas de José Aricó de los primeros años '80 e incluso en sus recientemente publicadas póstumamente 9 Lecciones, aparece el mismo planteo, que después recogerá el propio Aricó en La Cola del Diablo, cuando realiza el balance retrospectivo de la experiencia de Pasado y Presente y las "izquierdas" latinoamericanas. 

Para ir al grano, la "revalorización de la democracia como antesala ineludible del socialismo", común a toda una generación que vivió y teorizó el tránsito de los '70 a los '80 y '90,  fue un fracaso. En ese sentido, resulta llamativa la falta total de autocrítica de Mouffe, cuya apuesta había sido una "socialdemocracia de izquierda", cuando al día de hoy es la propia socialdemocracia uno de los pilares más desprestigiagos de los regímenes políticos europeos. 

Sin embargo, fenómenos como los de Syriza y PODEMOS, nos plantean que, fracasada o no, la tentativa de Laclau-Mouffe, sigue de algún modo expresando un cierto "espíritu de época" en la actualidad. 

Como habíamos señalado con Fernando Rosso acá, frente al desprestigio de los regímenes autoritarios o democráticos degradados, la clase trabajadora y los sectores populares responden, a su modo, buscando ampliar o conquistar nuevos derechos aunque el poder del Estado no cambie su carácter de clase y la clase obrera todavía no se constituye como sujeto hegemónico de esos movimientos. 

No importa en este caso que la gente haya leído o no a Laclau, sino que las condiciones en que se desenvuelve su posibilidad de asumir un posicionamiento político están limitadas por coordenadas coincidentes con planteos de ese tipo y por ende más cercanas a la perspectiva de "radicalizar la democracia" que a la de "toma del poder por la clase obrera". 

Aunque a simple vista las aspiraciones de "ampliación de derechos" no cuestionan el carácter de clase del Estado, la realidad es que entran a cada paso en contradicción con éste, por ser precisamente las formas de "democracia degradada" que asumen los Estados, aquellas que garantizan las políticas que las grandes mayorías populares rechazan. 

En este contexto, cabe revalorizar dentro de la estrategia marxista la importancia de las consignas democráticas que pusiera en práctica la Comuna de París, sintetizando la tradición jacobina con la lucha obrera, que rescata en la Argentina el Frente de Izquierda y a las que hicimos referencia una vez en el extinto blog Las ideas no caen del cielo

En general, las corrientes que buscan articular "democracia" y "socialismo" (las comillas van porque así planteadas son dos grandes abstracciones en las que entra de todo), hacen especial hincapié en la institución del sufragio. Como el sufragio garantiza una igualdad formal, su incorporación a una "democracia socialista", sería la forma de tener una representación más amplia que la de una democracia estrictamente basada en soviets, más fácilmente manipulable hacia el totalitarismo. Desde esta perspectiva, la "profundización de la democracia" va de la mano con la lucha por el socialismo y resulta premisa ineludible de esta última.

Mucho menos tenida en cuenta es la relación entre el igualitarismo democrático y la lucha por el socialismo. Nos referimos a las demandas y consignas que hizo propias la Comuna de París, que provenían del jacobinismo y son la clave de una democracia más generosa: que todos los cargos públicos tengan la misma remuneración de un obrero o una maestra, que sean revocables, que se haga una cámara única de representantes que tome las funciones legislativas y ejecutivas y se termine la institución presidencial, que los jueces sean elegidos por el pueblo, entre otras. Este programa fue rescatado por Lenin en El Estado y la Revolución, en que el Estado-Comuna se complementaba con los soviets para generar una teoría del Estado proletario y su institucionalidad opuesta por el vértice a la de la democracia burguesa. A tal punto fue la importancia que le dio Lenin a estas consignas, que consideraba que significaban un "viraje" de la democracia burguesa a la democracia proletaria. 

¿Por qué Syriza o PODEMOS no plantean este tipo de consignas, aunque denuncien a las castas de políticos vendidos que llevaron a Grecia y el Estado Español a la crisis actual? 

Obviamente, es una pregunta retórica, ya que las perspectivas de "radicalizar la democracia" en ningún momento suponen que esto fuera "mediante el desarrollo de la lucha de clases", condición indispensable para lograr imponer cualquiera de estas consignas.

En resumen, la deriva de los PC's de posguerra, sintetizada en la frase "del Frente Popular a la unidad nacional" (acompañada por la de la socialdemocracia del reformismo al social-liberalismo), a la que hicimos referencia acá, fue también una deriva hacia la aceptación de formas cada vez más restringidas de democracia burguesa y está en la base de las concepciones de los actuales "posmarxistas" y "postogliattianos" cuya "radicalización de la democracia" es esencialmente discursiva.

(Agradezco a Yazmín Muñoz Sad los comentarios y observaciones a partir de los cuales surge este post)

martes, 17 de marzo de 2015

Syriza y PODEMOS: ¿la izquierda "sin sujeto"?



El discurso del compañero Emilio Albamonte en el emotivo acto de despedida de nuestro compañero Leo Norniella, sirve de impulso, entre otras reflexiones, pera pensar sobre las relaciones entre la izquierda militante y la clase obrera y retomar el tratamiento de la "cuestión del sujeto" en la actualidad, por parte de ciertas izquierdas que hoy están de moda.

Para esto, continuaremos explorando la "herencia althusseriana" de Syriza y PODEMOS, y su afinidad con las posiciones que rezan: La clase obrera no puede ni debe constituirse como sujeto.

En su libro polémico La Lección de Althusser, que ya habíamos comentado acá, Jacques Rancière señalaba la afinidad entre las posiciones de Althusser y el clima del medio universitario después del '68: 

"Hoy en día la lucha contra el humanismo teórico y la filosofía del sujeto ¿es una lucha de clases importante en la filosofía? Mire alrededor suyo: en ese punto, la Universidad francesa de 1973 está tan pacificada como la sociedad soviética de 1936. No hay un solo lugar donde no se proclame la muerte del hombre y la liquidación del sujeto: en nombre de Marx o de Freud, de Nietzsche o de Heidegger, del 'proceso sin sujeto' o de la 'deconstrucción de la metafísica', grandes y pequeños mandarines van por doquier, acechando 'al sujeto' y expulsándolo de la ciencia, con el mismo ardor que ponía la Tía Betsy al echar a los burros de su césped en David Copperfield. La única lucha entre nuestros filósofos universitarios versa sobre lo siguiente: ¿con qué salsa nos comeremos 'el sujeto'? En cuanto al hombre (...) De hecho, los únicos que todavía se atreven a hablar de él, sin más precauciones, son los trabajadores." (La Lección de Althusser, LOM Editorial, Santiago de Chile 2013, pág. 105). 

A este "comerse al sujeto en la salsa universitaria", Rancière le oponía las voces de las luchas obreras desde 1840 en adelante, incluidas las de la toma de la fábrica LIP en 1973. Hoy podríamos oponer las voces de los proletarios de VIOME y París 8 a los nuevos "mandarines" que consumen salsas similares pero más rancias, mientras sueñan con el "asalto al poder" por la vía del marketing electoral o dilapidan en cuotas el apoyo popular en aras del "mal menor". 

Se podría objetar que Pablo Iglesias reivindica a Laclau y a "Gramsci" más que Althusser y que Tsipras a Berlinguer, Togliatti y Gramsci. Sin embargo o precisamente de eso se trata: Althusser, el eurocomunismo y el posmarxismo tienen denominadores comunes. 

Ellen Meiksins Wood, en un trabajo escrito en los años '80 reconstruía la sucesión de acontecimientos desafortunados que va del eurocomunismo y la teoría del Estado de Poulantzsas hasta el posmarxismo, marcando como denominador común entre ellos el desplazamiento de la lucha de clases por formas diversas de enfrentamiento entre "bloques populares" y "bloques de poder"; señalaba asimismo la relación de afinidad entre el "althusserismo" y el posmarxismo, aparentemente opuestos: 

"Es posible decir que el falso dualismo entre el determinismo absoluto y la contingencia absoluta, así como la caracterizacíon de la historia como una irreductible contingencia, siempre han sido temas implícitos en el estructuralismo althusseriano. (...) El mundo de la estructura -caracterizado por relaciones definidas y estructuradas- pertenece a la esfera de la teoría autónoma, en tanto que el mundo empírico -el objeto del conocimiento histórico- es un mundo de contingencia y arbitrariedades". (¿Una política sin clases? El post-marxismo y su legado,  Ed. RyR Bs. As. 2013 pág 156)

PODEMOS se apoya en la teoría de la "hegemonía" versión Laclau, porque expresa precisamente la idea de una "socialdemocracia de izquierda" (como dijo recientemente Chantal Mouffe en entrevista con Iglesias) apoyada en un conjunto de movimientos que "no llegan a ser sujeto", lo cual de paso unge como protagonistas del proceso político a los intelectuales. La inflación del componente discursivo en la conformación de las identidades políticas conlleva como decía Meiksins Wood en el libro ya citado, la pregunta "quién será el portador del discurso (...) La primera respuesta es: nadie. O todos." (pág.135).  

Ese "nadie o todos" terminan siendo primero los intelectuales y después el Estado, a quien Iglesias presenta como "la última esperanza de los pobres" en la misma conversación con Chantal Mouffe.

Los defensores de Syriza y PODEMOS pueden argumentar, como ya han hecho en otras ocasiones, que la clase trabajadora no asume espontáneamente la posición que nosotros pretendemos atribuirle. Este argumento desconoce en primer lugar que la clase obrera es internacional y no se limita a algunos países europeos en los cuales la situación puede ser más desfavorable (aunque casualmente en esos países militan esas "izquierdas"), que su gran heterogeneidad a escala internacional permite que mientras en algunos lugares la izquierda ni siquiera lucha contra los cierres de fábricas en otros, como Bangladesh, Sudáfrica o la misma China se levanten nuevos valerosos y enormes ejércitos proletarios que no están de acuerdo con eso de darse por perimidos; y por otra parte, en función del sustituismo del sujeto proletario por una suma de fenómenos cualesquiera, terminan anulando cualquier reflexión estratégica tendiente a la hegemonía obrera, en función de "apoyar lo que hay" en el espectro de las izquierdas reformistas. 

Entonces, al espíritu "althusseriano" que habíamos señalado en Syriza y PODEMOS, por su política centrada en las maniobras por arriba en lugar de la movilización desde abajo y su visión retrospectiva "moderada" de los '70 (eurocomunismo sin '68) cabe sumarle una "teoría" tributaria de una "izquierda sin sujeto", que a su vez postula una "toma de posiciones" sin "guerra de posición".

Un cuchillo sin hoja... que no tiene mango...

sábado, 14 de marzo de 2015

La emotiva despedida de Leo Norniella




Con un acto del que participaron centenares de compañeros y compañeras de todo el país, en el cementerio de Pablo Podestá se despidió en el mediodía del sábado a Leonardo Norniella.

Cobertura completa en La Izquierda Diario

jueves, 12 de marzo de 2015

Hasta siempre Leo (reposteo de Elviolentooficio)



Reposteo lo que escribió Fernando Rosso, muy atinado, por lo menos para mí, en este día tan triste que pasamos...


Acá está publicado el comunicado que sacamos desde de la Dirección Nacional del PTS sobre el fallecimiento de Leo Norniella. 

Las que siguen son sólo algunas palabras -si se quiere a modo de homenaje-, escritas desde el dolor, la bronca y una tristeza enorme:

"Nuestra generación es un barco a la deriva", me dijo un amigo con el germen consciente que encierra todo lo espontáneo, apenas nos enteramos del fallecimiento de Leo.

Eso fue lo primero que vino a la cabeza, nuestra generación y sus anclajes. Leo era un representante de ella. De la juventud que entró a militar en los tempranos años noventa, poco tiempo después de los "días de perro" del PTS en aquellos tiempos confusos.

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