domingo, 1 de marzo de 2015

El Maravilloso mundo de CFK



CFK inició su discurso citando el tuit de un periodista Joseph Cotterill del periódico Financial Times: “Lo lograron. Finalmente lo lograron. Los bonos reestructurados de Argentina al 2033 cotizan sobre la par: más de cien por cada peso nominal de la deuda argentina”, dijo. Curiosa elección para comenzar el discurso del gobierno “nacional y popular”, podría pensarse. 

miércoles, 25 de febrero de 2015

Syriza y PODEMOS: ¿gramscianos o althusserianos?


Se habla mucho del eurocomunismo y de la herencia gramsci-togliattiana de Syriza y PODEMOS. Se dice incluso que PODEMOS basa su discurso y política en "los postulados de Antonio Gramsci" (un Gramsci deformado hasta el extremo por Laclau y Mouffe).

En cambio, yo diría, sin miedo a ser extravagante, que estos muchachos son más "althusserianos" que gramscianos. Y esto debe tomarse en un sentido más metafórico que conceptual (aunque veremos que la metáfora se basa en algo real).

En su libro de 1974, La Lección de Althusser (LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2013), Jacques Rancière (influenciado por la experiencia de la "revolución cultural" china y del propio Mayo francés) realizaba una crítica del pensamiento del intelectual "díscolo" del PCF y concluía que el "althusserismo" era un "pensamiento del orden". 

Oponiendo la ciencia contra la ideología y la línea correcta del "partido de la clase obrera" contra los estudiantes "izquierdistas y pequeño-burgueses", Althusser ponía en práctica una defensa del orden universitario tanto como de la burocracia del PCF, contra la revuelta del `68 y contra todo espíritu subversivo en general. 

La idea de "lucha de clases en la teoría" aparece en este contexto como la máxima expresión de la reivindicación de la división de trabajo manual e intelectual y el reaseguro de la posición más cómoda para los intelectuales dentro de ella. Una especie de stalinismo culto que se dedica a distinguir ideas burguesas de proletarias "científicamente", mientras en la práctica convalida la labor gris del aparato burocrático. 

La crítica de Rancière fue lapidaria y tenía un momento de especial lucidez cuando analizaba la formulación por Althusser de la poco feliz teoría de los Aparatos Ideológicos del Estado (que tantos perjuicios generara al marxismo como beneficios a los asaltantes de cargos públicos, lo voy a repetir hasta el hartazgo). 

Rancière observaba que, después de que el movimiento del Mayo francés hubiera puesto en cuestión el rol de las instituciones educativas en la reproducción de la ideología dominante (incluyendo a los intelectuales del PCF), Althusser descubre como algo novedoso los Aparatos Ideológicos del Estado, formulación que según él tendría algún tipo de antecedente en la temática gramsciana de la organización de la cultura (a la que remeda pobremente). Se preguntaba entonces Rancière cómo podía ser que la teoría surgiera de otra teoría y no del movimiento de lucha real. Y concluye que, consecuente con su "pensamiento del orden", Althusser procedía con el siguiente presupuesto: El 68 no existió.

El 68 no existió: Otro motivo para considerar a Althusser mucho más cerca de Benedetto Croce que el propio Gramsci, a quien Althusser acusaba de "crocianismo". 

El libro de Rancière es muy interesante y sirve como disparador no solamente para comprender contextualizadamente el "althusserismo" sino también para reflexionar en líneas generales sobre la trayectoria de los PC's de Occidente. 

Porque el moderantismo ("pensamiento del orden") fue un rasgo común tanto al PCF, como al PCI, como al PCE. Santiago Carrillo, dirigente histórico del PCE lo resumió bien en una entrevista con Pablo Iglesias al referirse al rol del PCE en la salida del franquismo: "garantizamos la transición a la democracia y evitamos una nueva guerra civil" (la frase no es textual, pero dice más o menos eso). El PCI, por su parte, jugó un rol conservador en el "largo '68" italiano, expulsando a los que llamaban en sus filas a apoyar las luchas obreras, como a los fundadores de Il Manifesto en 1970.

Los simpatizantes abiertos o solapados del stalinismo pueden decir "otra vez los trotskistas denunciando la traición". Sin embargo, creo que no pasa por ahí. No estamos analizando el accionar de una burocracia que es "muy mala" sino la colonización de las organizaciones obreras tradicionales por obra y gracia del capitalismo (a la que la burocracia fue funcional).

Porque si el Estado de Bienestar representaba un compromiso entre la burguesía y la clase obrera de las metrópolis para conceder algunos importantes derechos a cambio de que no haya nuevas revoluciones, lo cual a su vez daba fuerza a los PC de Europa occidental, el compromiso no era eterno y la burguesía, en lugar de agradecer a los stalinistas los servicios prestados, fue por un objetivo más ambicioso: asimilar totalmente las organizaciones reformistas en regímenes políticos conservadores

La evolución "moderada" de los PC en la segunda posguerra (que podemos resumir un poco groseramente en la frase "del Frente Popular a la Unidad Nacional") más que la genialidad de grandes estrategas (como ahora nos quieren hacer creer) expresa esta presión creada por la "guerra de conquista" llevada adelante por el capitalismo sobre las organizaciones obreras tradicionales.

Visto desde este ángulo, el "eurocomunismo" no sería una tentativa novedosa de combinar democracia y socialismo, sino un salto en la "socialdemocratización" de los PC, correlativa con la "neoliberalización" de los viejos PS. 

Ahora bien ¿qué clase de lectura sobre el último ascenso obrero y de la juventud que tuvo lugar en el viejo continente expresa la reivindicación actual del eurocomunismo?

Mi respuesta sería: Una lectura "moderada", que pone la mirada en el momento pretendidamente ecuménico e invisibiliza el de la lucha.

Y puede resumirse precisamente en la frase con que Rancière sintetizaba el "pensamiento del orden" de Althusser: El 68 no existió

Podríamos agregar: porque si hubiera existido no podríamos reivindicar a los Partidos Comunistas y su eurocomunismo.

El problema, con todo, no es la interpretación del pasado (sin duda importante), sino la estrategia a llevar adelante en el presente. Como puede verse tanto en el discurso de Iglesias, como en la política que está llevando adelante el gobierno de Tsipras, la frase El 68 no existió tiene hoy un contenido muy concreto: la prioridad de los acuerdos y maniobras por arriba, por sobre la movilización de la clase trabajadora y el pueblo desde abajo, incluso para defender su propio programa de reformas.

En resumen, un pos-togliattismo que tiene más deuda con el "pensamiento del orden" de Althusser que con "la lucha por la hegemonía" gramsciana.

lunes, 23 de febrero de 2015

PASO en Mendoza: Leé la cobertura completa en La Izquierda Diario


Mientras la UCR aliada a Macri -con el apoyo de Cobos, Sanz, Massa y hasta de Binner- se alzó con el 60% de los votos, el diputado nacional del PTS como figura del Frente de Izquierda consolidó su espacio del 15%. Superó a cada una las cuatros listas de Frente Para la Victoria y duplicó al más votado, el candidato de Scioli. En estas PASO se confirma que la izquierda no fue una moda pasajera del 2013, sino que llegó para quedarse como fuerza (...)

domingo, 22 de febrero de 2015

El FIT de Nicolás del Caño vino para quedarse en Mendoza




La primera elección del año en la importante ciudad de Mendoza termina de tirar por la borda que el FIT y su performance electoral del 2013 se trató de un fenómeno efímero. El FIT de Nicolás del Caño vino para quedarse en Mendoza.


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jueves, 19 de febrero de 2015

El 18F, los límites de la "nismanía" y la astucia de la razón peronista


En La Izquierda Diario, puede verse una primera lectura "realista" (es decir no comprometida con ninguno de los dos bandos en pugna) de lo que fue. También el Blog de Abel hace una lectura "sensata", desde el punto de vista de alguien que apoya al oficialismo con una óptica peronista no kirchnerista. Por su parte, los diarios "opositores" intentan mostrar que la marcha tuvo algunas personas jóvenes no necesariamente de derecha y dan cifras exorbitantes sobre la cantidad de participantes.

Siguiendo un poco lo que dice Fernando Rosso acá, retomo o agrego algunas cuestiones: 

-Transformar la figura de Nisman en una bandera de la democracia es un poco difícil. Puede ser bandera en el antikirchnerismo fanático y a su vez despertar cierta simpatía en sectores de centro sin mucho entusiasmo ni por el gobierno ni por la oposición de derecha. Pero no puede ser el "significante flotante" de una nueva articulación "hegemónica". 

Para ser un alma bella, estaba demasiado relacionado con poderes fácticos varios (Stiusso, servicios extranjeros, casta judicial, etc.). Por los mismos motivos tampoco puede ser un héroe popular. En resumen, Nisman es Nisman, no puede ser La Madre Teresa ni El Gauchito Gil.

Para mí, esto explica en parte la poca presencia de jóvenes (más desconfiados de TODAS las castas) a la que hicieron referencia varias crónicas y la participación subordinada de la oposición de derecha, que sabe que la marcha coincide en tiempo y espacio con el fin de ciclo del gobierno, pero en última instancia no le pertenece.

-Con lo anterior, no pretendo minimizar la crisis que implica en cualquier estado moderno que un fiscal que está "investigando" al o la Presidente aparezca muerto. Es una crisis política de acá a la China (bueno, capaz no es el mejor ejemplo....) y es lo que le dio cierta "legitimidad" a la marcha. Pero el posterior intento de articulación político-social alrededor del hecho tiene los límites que señalamos en el párrafo anterior. Y por otro lado, en la medida en que pasa el tiempo y se enrarece todo, más crece la sensación "en la calle" de que no se va a saber la verdad sobre la muerte de Nisman, así como que todos los actores involucrados saben mucho más de lo que dicen.

-La marcha en sí no puede mejorar las chances electorales de nadie. No obstante esto, en parte por una política consciente (hacer crecer la figura de Macri para "polarizar"), en parte por sus propios errores, se está creando un escenario donde el FPV podría perder como perro en segunda vuelta y perder también en la primera si el candidato fuera un "kirchnerista puro". Así que la situación de Scioli es un poco contradictoria. Si bien desde el punto de vista de su estilo de "no confrontación" podría ser uno de los que más pierde con lo que está pasando en la coyuntura, al oficialismo no le quedan alternativas a su candidatura, si quiere arrastrar votos de centro y no quedar reducido al apoyo de una "minoría intensa". Se crea entonces una dinámica en la que el oficialismo dinamita la candidatura de Scioli a la vez que depende cada vez más de ella. En este sentido, el "progresismo" sigue siendo preso de la astucia de la razón peronista

Sobre las cuestiones estratégicas que van más allá de la coyuntura, escribimos el lunes acá.